EL MAGDALENA MEDIO COLOMBIANO: Mujeres, territorio y poder para la construcción de paz

 

Revista Informativa La Mohana

Organización Femenina Popular (OFP)

54 años defendiendo la Vida y el Territorio

 

Boletín por la defensa y exigibilidad de los DDHH de las Mujeres y las Niñas #5

Julio 2026

 

El Magdalena Medio Colombiano: mujeres, territorio y poder para la construcción de paz

 


1.        Presentación


En el Magdalena Medio, territorio históricamente atravesado por el conflicto armado, la disputa por la tierra, los recursos naturales y el control social, las mujeres han sostenido la vida en medio de escenarios profundamente adversos, construyendo organización, memoria y respuestas colectivas frente a la violencia; en ese camino la Organización Femenina Popular (OFP) se ha consolidado como un sujeto político que no solo resiste, sino que propone transformaciones estructurales desde el territorio, desde la cotidianidad y desde una apuesta clara por la paz con justicia social.

La OFP nace y se mantiene como una expresión del feminismo popular en el Magdalena Medio, una organización que ha acompañado históricamente a las mujeres en sus luchas por la dignidad, los derechos humanos y la permanencia en el territorio, construyendo procesos organizativos que han enfrentado no solo las múltiples violencias armadas y económicas, sino también las desigualdades estructurales que históricamente han relegado a las mujeres al margen de la vida política y económica, y que hoy plantea una apuesta integral que articula economía, memoria, defensa del territorio, comunicaciones y erradicación de las violencias basadas en género.


En este contexto, el presente boletín busca aportar una lectura rigurosa y situada de las violencias que afectan a las mujeres en el Magdalena Medio, comprendiendo el territorio en su integralidad, incluyendo los municipios que lo constituyen y que hoy presentan dinámicas diferenciadas pero profundamente conectadas, donde se evidencian escenarios con altos niveles de violencia que impactan de manera directa la vida de las mujeres y sus comunidades, particularmente en aquellos municipios donde convergen economías ilegales, disputas armadas, débil presencia institucional y procesos de reorganización territorial posteriores al Acuerdo de Paz.


Las cifras muestran que estos escenarios no son homogéneos, sino que se concentran con mayor intensidad en determinados municipios que registran mayores índices de homicidios, violencia sexual y violencia intrafamiliar, evidenciando una geografía de la violencia que responde a dinámicas de control territorial y económico, donde las mujeres enfrentan riesgos diferenciados y acumulativos, lo que exige una lectura territorial que permita comprender no solo la magnitud de las violencias, sino también sus causas estructurales y sus efectos en la vida cotidiana.

En Colombia, de forma particular, la violencia contra liderazgos sociales ha sido caracterizada como un fenómeno sistemático que afecta profundamente la democracia y la construcción de paz, entendiendo que quienes lideran procesos comunitarios y de defensa de derechos humanos, entre ellas las mujeres, se convierten en objetivos estratégicos en contextos de disputa territorial, no solo por su capacidad de organización, sino por su papel en la transformación de las relaciones de poder.


En este sentido, el liderazgo de las mujeres en el Magdalena Medio, y particularmente el que se ha construido desde la OFP, no puede entenderse únicamente como participación social, sino como una acción política que interpela estructuras de exclusión, que disputa sentidos sobre el desarrollo, el territorio y la vida, y que por ello mismo enfrenta múltiples formas de violencia que buscan limitar su incidencia, silenciar sus voces y desarticular sus procesos colectivos.

Este boletín, en consecuencia, no se limita a presentar datos, sino que propone una lectura política de la realidad del Magdalena Medio, en la que las violencias que enfrentan las mujeres son comprendidas como parte de un sistema más amplio de desigualdad y control, pero también en la que se reconocen y visibilizan las apuestas organizativas que, como la de la Organización Femenina Popular, construyen alternativas reales desde el territorio.

Hablar hoy de las mujeres del Magdalena Medio es hablar de un territorio en disputa, pero también de una experiencia acumulada de resistencia y construcción de paz, donde las mujeres no solo sobreviven a la violencia, sino que crean condiciones para transformarla, y donde organizaciones como la OFP se posicionan como actores fundamentales para cualquier proyecto político que aspire a construir una paz territorial sostenible, con justicia social y con las mujeres en el centro de las decisiones sobre el presente y el futuro del país.


2.      El Magdalena Medio como territorio de disputa, vida y organización

El Magdalena Medio constituye uno de los territorios clave para comprender las dinámicas contemporáneas de violencia, conflicto y construcción de paz en Colombia, en tanto allí confluyen factores históricos como la disputa por la tierra, la presencia de economías extractivas, la persistencia de actores armados y las limitaciones estructurales del Estado para garantizar derechos. En este contexto, la violencia no puede entenderse como un fenómeno aislado, sino como un sistema de control territorial que afecta profundamente a las comunidades y debilita los procesos organizativos y democráticos (Ministerio de Justicia y del Derecho, 2025)


Diversos análisis han señalado que la violencia contra la población civil, y en particular contra liderazgos sociales, opera como un mecanismo de dominación territorial que desestructura procesos comunitarios y limita la consolidación de modelos de desarrollo incluyentes (Ministerio de Justicia y del Derecho, 2025). Esta situación se intensifica en regiones como el Magdalena Medio, donde la convergencia entre economías legales e ilegales, así como las disputas por corredores estratégicos, incrementan los niveles de riesgo y vulnerabilidad para la población.

Desde una perspectiva de género, este contexto adquiere características particulares, en tanto la violencia impacta de manera diferenciada a las mujeres. En este sentido, informes territoriales han documentado que la crisis humanitaria en el Magdalena Medio se expresa con especial crudeza en la vida de las mujeres, quienes enfrentan violencias físicas, psicológicas y sexuales asociadas tanto al conflicto armado como a relaciones estructurales de desigualdad (Organización Femenina Popular, 2024). Esta situación evidencia que las violencias basadas en género no son únicamente resultado del conflicto armado, sino que están profundamente arraigadas en las estructuras sociales, culturales y económicas del territorio.


A nivel nacional, la violencia contra las mujeres ha sido caracterizada como una problemática estructural persistente. Estudios recientes muestran que, pese a los avances normativos, se registra un incremento sostenido en delitos sexuales y violencia intrafamiliar, lo que da cuenta de profundas limitaciones en la prevención, atención y acceso a la justicia para las víctimas (Corporación Excelencia en la Justicia, 2025). De manera consistente, los sistemas de información en salud pública han reportado que más del 75% de los casos de violencia de género corresponden a mujeres, confirmando la dimensión masiva y sistemática de este fenómeno (Instituto Nacional de Salud, 2026)


Las organizaciones de mujeres en Colombia han contribuido de manera fundamental a la comprensión de estas violencias, señalando que el cuerpo de las mujeres ha sido históricamente un territorio de disputa en el marco del conflicto armado. La Ruta Pacífica de las Mujeres, a partir de procesos de memoria con más de mil testimonios, ha documentado cómo las violencias sexuales, físicas y simbólicas han sido utilizadas como estrategias de control, intimidación y silenciamiento, afectando de manera profunda la vida individual y colectiva de las mujeres (Ruta Pacífica de las Mujeres, 2013)

En este escenario, el liderazgo social y político de las mujeres adquiere una relevancia central, pero también implica riesgos diferenciados. La violencia contra lideresas no solo se expresa en homicidios, sino en amenazas, estigmatización, violencia psicológica y ataques a sus entornos familiares, configurando un entramado de violencias que busca limitar su incidencia en los territorios. Entre 2019 y 2023 se registraron más de 100 asesinatos de lideresas en Colombia, muchos de ellos en contextos de alta presencia de grupos armados y economías ilegales (Fundación Paz y Reconciliación, 2023).

En un periodo más amplio, organizaciones independientes han documentado que al menos 317 lideresas y defensoras de derechos humanos han sido asesinadas desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016, evidenciando un patrón persistente de violencia que afecta directamente la democracia y los procesos de construcción de paz en los territorios (Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 2026). Esta situación se inscribe en una crisis más amplia, donde la Defensoría del Pueblo (2026) ha registrado más de 1.577 asesinatos de líderes y lideresas sociales entre 2016 y 2025, lo que refleja la permanencia de condiciones estructurales de riesgo para quienes ejercen la defensa de derechos humanos en el país.

De esta manera, la violencia contra mujeres y lideresas no solo representa una afectación individual, sino un fenómeno que tiene impactos directos sobre la democracia, en tanto limita la participación política, debilita el tejido organizativo y restringe la construcción de alternativas territoriales. Tal como lo han planteado distintos análisis, la eliminación o silenciamiento de liderazgos sociales se traduce en la desarticulación de procesos colectivos y en la pérdida de capacidades comunitarias para la defensa del territorio y los derechos.


En el Magdalena Medio, estas dinámicas se materializan en un escenario donde las mujeres enfrentan simultáneamente las consecuencias del conflicto armado, las desigualdades estructurales de género y las limitaciones institucionales para la protección efectiva de sus derechos. Sin embargo, este territorio no puede ser leído únicamente desde la violencia, sino también desde la organización y la resistencia, donde las mujeres han construido procesos colectivos que sostienen la vida y proyectan alternativas de transformación.

 

3.      Panorama de violencias contra las mujeres en el Magdalena Medio 2025 y 2026 (enero-abril).

El examen de las violencias contra las mujeres en el Magdalena Medio revela la existencia de un sistema complejo de agresiones que no puede comprenderse desde una sola categoría delictiva. Por el contrario, la información disponible permite identificar un patrón estructural en el que diferentes tipos de violencia se articulan y se reproducen de manera diferenciada en el territorio, dependiendo de factores como la densidad poblacional, la presencia de economías ilegales, las dinámicas del conflicto armado y las condiciones socioeconómicas. Este apartado propone un análisis que combina la lectura cuantitativa con una interpretación territorial y política de las cifras.


3.1.             Jerarquía de las violencias: la primacía de lo cotidiano sobre lo letal

El primer elemento a analizar corresponde a la distribución general de las violencias, que permite identificar cuál es el núcleo estructural del problema. Lejos de ser homogéneas, las formas de violencia presentan una jerarquía clara que redefine la forma en que debe entenderse la seguridad y la protección de las mujeres en el territorio.


Cuadro 1. Cifras agregadas de violencias contra las mujeres en el Magdalena Medio (2025–2026)

Indicador

2025

2026 (ene–abr)

Homicidios de mujeres

3

2

Violencia sexual contra mujeres

314

81

Violencia intrafamiliar contra mujeres

1805

465

Trata de mujeres

21

7

Fuente: elaboración propia con base en Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Policía Nacional y Fiscalía General de la Nación.

La distribución de las cifras permite identificar una estructura profundamente asimétrica en las formas de violencia. Mientras la violencia letal presenta magnitudes relativamente bajas, las violencias intrafamiliar y sexual alcanzan niveles masivos.


No se trata únicamente de una diferencia cuantitativa, sino de una diferencia cualitativa. La violencia intrafamiliar y sexual operan como mecanismos continuos de control sobre la vida de las mujeres, lo que implica que el riesgo no es excepcional sino permanente. En otras palabras, lo que los datos evidencian es que la violencia contra las mujeres en el Magdalena Medio no es un evento, sino una condición.

Esta constatación obliga a desplazar el enfoque desde la seguridad tradicional hacia un enfoque de seguridad humana y cotidiana, donde el ámbito doméstico y relacional aparece como el principal escenario de vulneración.


3.2.           Violencia letal y su concentración territorial

Aunque la violencia homicida contra las mujeres presenta niveles bajos en comparación con otras formas de violencia, su distribución territorial permite identificar dinámicas específicas de concentración que son relevantes para el análisis político del territorio.


Cuadro 2. Municipios con homicidios de mujeres registrados

Municipio

Mujeres 2025

Mujeres 2026

Barrancabermeja

3

2

Fuente: Elaboración propia con base en Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

La totalidad de los homicidios de mujeres registrados en el periodo analizado se concentran en Barrancabermeja, lo que evidencia un patrón de focalización territorial de la violencia letal.

Esta concentración no es accidental, sino que debe leerse en relación con las características del municipio, que combina una alta densidad urbana, presencia histórica de actores armados, economías extractivas y conflictos sociales. En este sentido, la violencia homicida funciona como un indicador extremo de dinámicas de poder que también se manifiestan en otras formas de violencia.

Sin embargo, su baja frecuencia relativa obliga a una interpretación crítica: centrar el análisis únicamente en homicidios invisibiliza la magnitud real de la violencia contra las mujeres. La letalidad es solo la punta del iceberg de un sistema mucho más amplio de agresiones.


3.3.           Violencia sexual: dispersión territorial y función de control

La violencia sexual constituye una de las formas más relevantes para comprender la estructura de dominación sobre las mujeres en el territorio. Su distribución revela patrones complejos que combinan dispersión y concentración.


Cuadro 3. Violencia sexual contra mujeres por municipio (2025)

Municipio

Casos

Barrancabermeja

91

Aguachica

34

Sabana de Torres

29

Girón

29

Santa Rosa del Sur

24

San Vicente de Chucurí

20

Cimitarra

12

Puerto Parra

9

Morales

9

Lebrija

9

Elaboración propia con base en Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

La violencia sexual presenta un patrón dual. Por un lado, se encuentra distribuida en una amplia gama de municipios, lo que evidencia su carácter estructural. Por otro, muestra concentraciones significativas en nodos urbanos y territorios estratégicos.


Este patrón permite inferir que la violencia sexual no depende exclusivamente del contexto local inmediato, sino que responde a lógicas más amplias de control social y territorial. La presencia de casos tanto en municipios urbanos como rurales indica que se trata de una práctica transversal, sostenida por relaciones desiguales de poder de género.

Adicionalmente, la concentración en territorios estratégicos sugiere una posible relación con dinámicas de movilidad, economías ilegales y presencia de actores armados, lo que refuerza la hipótesis de que la violencia sexual cumple funciones de control más allá del ámbito privado.


3.4.           Violencia intrafamiliar: masificación y reproducción estructural

La violencia intrafamiliar se configura como el núcleo más denso del sistema de violencia contra las mujeres en el Magdalena Medio. Su magnitud y distribución permiten interpretarla como un fenómeno estructural de reproducción social.


Cuadro 4. Violencia intrafamiliar contra mujeres por municipio (2025)

Municipio

Casos

Barrancabermeja

633

Girón

393

Aguachica

198

Lebrija

73

Cimitarra

72

Puerto Wilches

57

Sabana de Torres

49

Puerto Berrío

42

Santa Rosa del Sur

36

San Alberto

34

Fuente: Elaboración propia con base en Policía Nacional – SIEDCO.


La escala de la violencia intrafamiliar evidencia que se trata de un fenómeno masivo. Los volúmenes registrados en municipios como Barrancabermeja y Girón indican que esta forma de violencia no puede ser entendida como una excepción, sino como una práctica recurrente inserta en las dinámicas sociales.

A diferencia de otras violencias, la intrafamiliar presenta una fuerte asociación con la vida cotidiana, lo que implica que su reproducción está anclada en estructuras culturales y relaciones de poder dentro del hogar. En este sentido, funciona como un mecanismo de regulación del orden de género, donde se refuerzan jerarquías y se limitan las posibilidades de autonomía de las mujeres.


El hecho de que esta violencia se presente tanto en municipios urbanos como rurales refuerza su carácter estructural y su independencia relativa frente a variables territoriales específicas.


3.5.           Trata de personas: articulación entre género y economías ilegales

Las violencias asociadas a economías ilegales, como la trata de personas, presentan un comportamiento distinto al de otras formas de violencia, pero aportan elementos clave para comprender la estructura territorial del riesgo.


Cuadro 5. Trata de mujeres por municipio (2025)

Municipio

Casos

Aguachica

8

Barrancabermeja

5

Puerto Wilches

2

Santa Rosa del Sur

2

Sabana de Torres

1

Cimitarra

1

Lebrija

1

Yondó

1

Fuente: Elaboración propia con base en SAASI Fiscalía General de la Nación.


Aunque los niveles absolutos son menores, la trata de personas tiene una alta relevancia analítica debido a su relación con dinámicas estructurales del territorio. Los municipios con mayores registros coinciden con corredores estratégicos, zonas de tránsito y espacios con actividad económica intensa.

Esto sugiere que la trata no es un fenómeno aislado, sino que está profundamente conectado con circuitos económicos legales e ilegales. En este sentido, la violencia contra las mujeres se inserta dentro de economías de explotación que operan en el territorio, ampliando su dimensión más allá del ámbito doméstico.

 

3.6.            Acumulación de violencias: territorios de alta complejidad

Una de las lecturas más relevantes del análisis consiste en identificar territorios donde convergen múltiples formas de violencia, lo que incrementa significativamente el riesgo para las mujeres.


Cuadro 6. Municipios críticos por acumulación de violencias (2025)

Municipio

Violencia sexual

Violencia intrafamiliar

Trata

Barrancabermeja

91

633

5

Aguachica

34

198

8

Girón

29

393

0

Sabana de Torres

29

49

1

Puerto Wilches

8

57

2

Santa Rosa del Sur

24

36

2

Fuente: elaboración propia con base en INMLCF, SAASI y SIEDCO.

La acumulación de distintas formas de violencia en un mismo territorio permite identificar zonas de alta complejidad, donde los riesgos no solo se suman, sino que se potencian.

En estos municipios, las mujeres enfrentan múltiples amenazas simultáneas, lo que limita significativamente sus posibilidades de protección y autonomía. Esta superposición de violencias sugiere la existencia de contextos estructurales donde convergen desigualdades sociales, dinámicas económicas y ausencia de garantías institucionales.

Desde una perspectiva de política pública, estos territorios deben ser entendidos como prioritarios para intervenciones integrales.


3.7.             Violencia en relaciones de pareja: expresión directa del poder de género

El análisis de las muertes de mujeres a manos de sus parejas o exparejas permite observar la expresión más directa de las relaciones de poder de género en el ámbito íntimo.


Cuadro 7. Muertes de mujeres por pareja o expareja (2025)

Municipio

Casos

San Vicente de Chucurí

1

Cimitarra

1

Landázuri

1

Girón

2

Yondó

1

Aguachica

2

Santa Rosa del Sur

1

Barrancabermeja

1

Fuente: Elaboración propia con base en Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

A diferencia de otras violencias, esta forma no muestra una fuerte concentración territorial, sino una distribución más amplia, lo que indica que las relaciones de violencia de pareja son transversales al territorio.

Este comportamiento evidencia que la violencia basada en género no depende exclusivamente de variables territoriales, sino de estructuras culturales que atraviesan distintos contextos sociales. En este caso, la relación íntima aparece como uno de los escenarios más críticos de reproducción del poder de género.

En conjunto, los datos muestran que la violencia contra las mujeres en el Magdalena Medio se configura como un sistema estructural caracterizado por su cotidianidad, su territorialización y su capacidad de reproducción en múltiples niveles. No se trata únicamente de un problema de seguridad, sino de una manifestación compleja de desigualdades de género, control territorial y dinámicas económicas que afectan de manera directa la vida de las mujeres y las condiciones de construcción de paz en la región.

 

 4.     Violencia contra las mujeres en política y en el liderazgo social en el Magdalena Medio

La violencia contra las mujeres en política no constituye un fenómeno aislado ni reciente, sino una expresión específica de las violencias basadas en género que se intensifican cuando las mujeres acceden, disputan o ejercen poder en sus territorios. En el contexto del Magdalena Medio, esta forma de violencia adquiere particular relevancia debido a la larga trayectoria de organización social y liderazgo comunitario de las mujeres, así como a las condiciones estructurales de riesgo asociadas al conflicto armado, la presencia de economías ilegales y la débil garantía de derechos.

Desde esta perspectiva, la violencia contra las mujeres en política debe comprenderse como un mecanismo de control y exclusión, orientado a limitar la participación, reducir la incidencia y desarticular procesos organizativos liderados por mujeres.

4.1.              Violencia contra las mujeres en política: una forma estructural de violencia de género

La literatura especializada y los informes de organismos internacionales coinciden en que la violencia contra las mujeres en política comprende un conjunto de prácticas que buscan restringir su participación en espacios de toma de decisiones, mediante agresiones físicas, psicológicas, simbólicas, económicas y sexuales.

Cuadro 8. Tipos de violencia contra las mujeres en política en Colombia

Tipo de violencia

Porcentaje

Psicológica

72.4%

Económica

40.6%

Sexual

25.4%

Física

4.6%

Fuente: ONU Mujeres, 2022

La distribución de las violencias evidencia que las formas más frecuentes no son las más visibles. La violencia psicológica y económica, que incluyen hostigamientos, amenazas, desacreditación y restricción de recursos, constituyen los principales mecanismos de exclusión.

Esto indica que la violencia política contra las mujeres no opera prioritariamente mediante la eliminación física, sino mediante procesos más sutiles pero igualmente efectivos de desgaste, silenciamiento y deslegitimación. En este sentido, se configura como una violencia que actúa sobre la permanencia y la sostenibilidad del liderazgo.

 

4.2.          Participación política bajo riesgo: evidencia nacional

Las cifras disponibles muestran que la participación política de las mujeres en Colombia se encuentra atravesada por altos niveles de violencia.


 

EL 76,7% DE LAS MUJERES CANDIDATAS EN COLOMBIA, SUFRIÓ VIOLENCIA EN LAS PASADAS ELECCIONES TERRITORIALES DEL 2023 (ONU MUJERES, 2025)


Este dato confirma que la violencia contra las mujeres en política no es marginal, sino generalizada. Más de tres cuartas partes de las mujeres que participan en procesos electorales enfrentan algún tipo de violencia.

Esto tiene implicaciones profundas porque reduce el acceso de las mujeres a cargos de representación, limita la calidad de la democracia y desincentiva la participación de nuevas lideresas. En contextos como el Magdalena Medio, donde el ejercicio del liderazgo ya implica riesgos adicionales, esta realidad se agrava significativamente.


4.3.           Liderazgos de mujeres como ejercicio de poder territorial

En el Magdalena Medio, los liderazgos de mujeres no pueden entenderse únicamente como participación social. Se trata de procesos profundamente políticos que implican la disputa por el territorio, la defensa de los derechos humanos y la construcción de alternativas frente a modelos económicos y sociales históricamente excluyentes.

En este sentido, las lideresas no solo representan a sus comunidades, sino que organizan procesos colectivos, denuncian violencias, disputan el control territorial y construyen propuestas de transformación. Este rol las convierte en actoras estratégicas, pero también en objetivos de violencia.


4.4.          Violencia contra lideresas sociales en Colombia: tendencias y patrones

En Colombia, la violencia contra lideresas y defensoras de derechos humanos ha sido documentada como un fenómeno persistente y sistemático.


Cuadro 10. Violencia contra lideresas en Colombia

Indicador

Valor

Lideresas asesinadas (2019–2023)

104

Lideresas asesinadas desde 2016

317

Fuente: PARES (2023) y Rutas del Conflicto (2026)

Los datos muestran que la violencia contra lideresas no solo persiste, sino que presenta una continuidad en el tiempo, incluso después de la firma del Acuerdo de Paz.

Sin embargo, el homicidio representa solo una parte del fenómeno. La violencia contra lideresas incluye también amenazas constantes, estigmatización, violencia sexual, ataques contra sus familias. Esto configura un entorno de riesgo permanente que afecta no solo a las lideresas, sino también a sus organizaciones.


4.5.           Magdalena Medio: territorio de riesgo para el liderazgo de mujeres

Las dinámicas descritas a nivel nacional adquieren características particulares en el Magdalena Medio, donde la convergencia de factores estructurales incrementa los niveles de riesgo para las mujeres lideresas.

El análisis del apartado anterior permite establecer conexiones claras. Una de ellas, es que los municipios con mayores niveles de violencias sociales son también territorios donde el liderazgo implica mayor riesgo.

Municipios como Barrancabermeja, Aguachica, Girón y Sabana de Torres presentan simultáneamente altos niveles de violencia contra mujeres, contextos de disputa territorial y presencia de economías ilícitas.

Esto indica que la violencia contra las mujeres en política no es un fenómeno separado, sino que está profundamente vinculado con las dinámicas generales de violencia del territorio, la disputa por el control social y la resistencia organizada de las comunidades

En este contexto, la violencia contra lideresas funciona como un mecanismo de desarticulación organizativa, control comunitario y limitación de la participación política


4.6.           Enfoque de género: riesgos diferenciados para las mujeres lideresas

Las mujeres lideresas no enfrentan las mismas violencias que los hombres. Su condición de género introduce riesgos adicionales que deben ser analizados específicamente.

Entre estos se encuentran la violencia sexual como mecanismo de intimidación, las amenazas dirigidas a hijos e hijas, el cuestionamiento de su rol social y la sobrecarga de trabajo de cuidado. Estos factores no solo incrementan el riesgo, sino que también limitan las posibilidades de continuidad en el liderazgo.

La violencia contra las mujeres en política en el Magdalena Medio no puede entenderse como un fenómeno aislado, sino como una expresión específica de las violencias estructurales que atraviesan el territorio. Esta violencia cumple una función clara: limitar la participación, restringir el liderazgo y controlar los procesos organizativos.

En este sentido, la defensa del liderazgo de las mujeres no es únicamente una cuestión de derechos individuales, sino un elemento central para la construcción de democracia y paz territorial. Sin garantías para las mujeres lideresas, no es posible consolidar procesos colectivos ni construir alternativas sostenibles de transformación en el Magdalena Medio.

 

 5.      Reflexiones y conclusiones: la vida de las mujeres en el centro de la transformación del Magdalena Medio


El análisis desarrollado a lo largo de este documento permite establecer que las violencias contra las mujeres en el Magdalena Medio no responden a hechos aislados ni a situaciones excepcionales, sino que hacen parte de una estructura social que organiza y condiciona la vida de las mujeres en el territorio. Se trata de un fenómeno que atraviesa lo cotidiano, lo comunitario y lo territorial, y que se reproduce en distintos escenarios de la vida social.

Uno de los hallazgos más relevantes es la centralidad de las violencias cotidianas en la experiencia de las mujeres. Estas violencias cotidianas, entendidas como aquellas que se presentan de manera reiterada en la vida diaria (como la violencia intrafamiliar, la violencia sexual, la violencia psicológica, la violencia económica, la negligencia o el abandono, así como otras formas de control en las relaciones cercanas), evidencian que el riesgo no se ubica exclusivamente en los escenarios visibles del conflicto, sino en espacios como el hogar, la pareja y la comunidad. Esta situación revela que la violencia contra las mujeres no es únicamente un problema de seguridad, sino una manifestación estructural de desigualdades profundamente arraigadas.

El territorio del Magdalena Medio aparece, en este análisis, como un escenario donde estas violencias se distribuyen de manera desigual. La concentración de múltiples formas de violencia en determinados municipios evidencia la existencia de una geografía del riesgo, en la que factores como la presencia de economías ilegales, la disputa por el control territorial, las dinámicas del conflicto armado y las condiciones socioeconómicas inciden directamente en la vida de las mujeres. En este sentido, el lugar donde se habita determina significativamente las condiciones de exposición a la violencia.

Asimismo, el análisis muestra que las violencias contra las mujeres están estrechamente vinculadas con las dinámicas económicas del territorio. Fenómenos como la trata de personas y la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes, evidencian que el cuerpo y la vida de las mujeres se insertan en circuitos más amplios de desigualdad y aprovechamiento, en los que confluyen economías legales e ilegales. Este vínculo pone de manifiesto que la violencia de género no solo es social o cultural, sino también económica y territorial.

En relación con la participación y el liderazgo, el documento evidencia que las violencias se intensifican cuando las mujeres ocupan espacios públicos, comunitarios y políticos. En el Magdalena Medio, el liderazgo de las mujeres ha estado históricamente ligado a la defensa del territorio, a la construcción de procesos organizativos y a la reivindicación de derechos. Sin embargo, estas mismas dinámicas las sitúan en escenarios de riesgo, en los que la violencia se convierte en un mecanismo para limitar su incidencia, debilitar sus procesos y fragmentar el tejido social.

La violencia contra las mujeres, en este contexto, no solo tiene impactos individuales, sino que afecta de manera directa a las comunidades y a la democracia local. El silenciamiento de las lideresas, la desarticulación de procesos organizativos y la restricción de la participación limitan la capacidad colectiva de construir alternativas, defender los derechos y avanzar en la transformación del territorio. En este sentido, la violencia contra las mujeres se configura como una barrera estructural para la construcción de paz territorial.


Sin embargo, junto a este panorama, el Magdalena Medio también refleja una historia sostenida de organización y resistencia. A pesar de las condiciones adversas, las mujeres han construido procesos colectivos que han permitido sostener la vida, fortalecer el tejido social y generar alternativas frente a las violencias. Estas experiencias muestran que la transformación del territorio ha estado directamente ligada a la acción organizada de las mujeres desde lo comunitario.

Los procesos organizativos de mujeres han desarrollado apuestas que articulan la defensa de los derechos humanos, la memoria, la economía solidaria, el cuidado y la intervención comunitaria. Estas experiencias evidencian que la respuesta a las violencias no se limita a su atención, sino que implica la construcción de condiciones para la vida digna y la movilidad política de las mujeres en el territorio.


En este marco, las conclusiones del documento apuntan a la necesidad de avanzar hacia una lectura integral de las violencias, que reconozca su carácter estructural y su anclaje territorial. Esto implica promover acciones que vayan más allá de la respuesta institucional inmediata y que incorporen dimensiones como la transformación de las relaciones de género, el fortalecimiento de las organizaciones sociales, la garantía efectiva de derechos y la construcción de condiciones materiales que reduzcan la desigualdad.


La superación de las violencias contra las mujeres en el Magdalena Medio requiere, en consecuencia, una apuesta que articule lo comunitario, lo territorial y lo estructural, reconociendo a las mujeres no solo como sujetas de protección, sino como actoras centrales en la construcción de alternativas. Sin este reconocimiento, no resulta posible avanzar hacia escenarios sostenibles de paz y justicia social.

En esa medida, la construcción de un Magdalena Medio donde la vida digna para las mujeres sea una realidad pasa necesariamente por el fortalecimiento de sus procesos organizativos, por el reconocimiento de sus apuestas políticas y por la transformación de las condiciones que históricamente han permitido la reproducción de las violencias en el territorio.

 

Bibliografía

Comisión Interamericana de Derechos Humanos. (2026). Segundo Informe de Seguimiento de Recomendaciones: Situación de personas defensoras de derechos humanos y líderes sociales en Colombia. Países Bajos: CIDH – OEA.

Corporación Excelencia en la Justicia. (2025). Violencia contra la mujer en Colombia. Bogotá D.C.: Corporación Excelencia en la Justicia.

Defensoría del Pueblo. (13 de Junio de 2026). Defensoría del Pueblo. Obtenido de La Defensoría del Pueblo alerta sobre persistente violencia contra líderes, lideresas sociales y personas defensoras de derechos humanos en Colombia: https://www.defensoria.gov.co/-/persistente-violencia-contra-lideres-sociales-y-firmantes-de-paz-en-colombia

Fundación Paz y Reconciliación. (2023). Resistir en la adversidad: Balance de violencia contra las mujeres lideresas en Colombia. Bogotá D.C.: PARES.

Instituto Nacional de Salud. (2026). Boletín Epidemiológico Semanal – Semana Epidemiológica 18. Bogotá D.C.: INS.

Ministerio de Justicia y del Derecho. (2025). Dinámicas de la violencia contra personas defensoras de derechos humanos y líderes sociales en Colombia. Bogotá D.C.: Observatorio de Política Criminal.

Organización Femenina Popular. (2024). LAS VIOLENCIAS BASADAS EN GÉNERO EN EL MAGDALENA MEDIO: UN ANÁLSIS CON PERSPECTIVA DE GÉNERO Y DE DDHH. Barrancabermeja: OFP.

Ruta Pacífica de las Mujeres. (2013). La verdad de las mujeres víctimas del conflicto armado en Colombia. Bogotá D.C.: Ruta Pacífica de las Mujeres.